Sinopsis

La novela narra los amores de Efraín y María que tienen lugar en la hacienda El Paraíso. Salomón, el padre de María, vivía en Jamaica; era judío y había quedado viudo. Como Quería partir para la India por asuntos de negocios, decidió dejar a su hija de pocos años al cuidado de su primo. La niña se llamaba Ester y su nuevo protector la bautizó por el rito católico con el nombre de María. Junto a la familia aprendió el español y creció al lado de Efraín y sus hermanos Emma, Felipe, Eloísa y Juan. Emma, de aproximadamente la misma edad de María, cumplirá un papel importante como mediadora y confidente de los novios. Siendo Efraín adolescente, el padre decide enviarlo a estudiar a un colegio de Bogotá. Al salir, ve a su prima en la ventana rodeada de flores y desde ese momento sabe que la ama. Seis años después regresa y encuentra tanto a María como a su hermana Emma convertidas en mujeres hermosas. El amor entre los protagonistas florece pero los  planes de matrimonio se ven entorpecidos porque el padre ha decidido enviar a su hijo a estudiar medicina en Londres.
 El dolor de los primeros tiempos de separación fue mitigado por las incontables cartas que los muchachos se enviaban.

Pero muy pronto, Efraín resintió las dilaciones y tardanzas de su amada. Y cuando esta situación más lo mortificaba y ofendía, supo por boca de un amigo recién llegado a Inglaterra que la joven María había sido postrada por una dolorosa enfermedad que la amenazaba cruelmente y que requería su presencia. Inauditos fueron entonces los dolores de Efraín tratando de encontrar vías inmediatas para su desplazamiento desde Europa. Días y días se sucedían, sin que la añorada patria asomara en el horizonte. Llegaron después tras penalidades: la travesía de ríos y montañas, los accidentes, las lluvias, la crueldad de la naturaleza que inconmovible asistía a los agónicos esfuerzos del enamorado. Cuando ya Efraín consiguió descabalgar en tierras de «El Paraíso» y saludó emocionado a sus padres, por el semblante de aquellos adivinó la verdad: sus esfuerzos fueron vanos. La amada no pudo aguardar su llegada y con su nombre entre los labios falleció; antes había dejado de recuerdo sus trenzas para Efraín. La desesperación de Efraín lo condujo hasta el pie de la tumba de María, en donde los recuerdos de las alegrías pasadas le llevaron hasta la postración. Finalmente, incapaz de soportar la vida en medio del maravilloso valle que fuera escenario de su amor y que lo inundaba cada instante con su alud de recuerdos y emociones, Efraín decidió abandonar para siempre la tierra de sus mayores y se adentró en lo desconocido.


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Fecha de publicación 16/02/2018
Última modificación 08/11/2019